04 diciembre 2014

El baile es vida

 “Hogar es donde bailas con otros
Y el baile es vida”
Sí que comparto, y aunque nunca te dediqué nada y sé que me pasé del tiempo, me parece que es la mejor forma de describirnos.
Si hasta el último día bailamos…
El primer día y el último.
Fue nuestro primer contacto: me acuerdo del “bailas muy bien”, la primera vez que lo intentamos, porque una los halagos los recuerda… y las palabras como flechas también.  
“El baile es vida”… alguien ya inventó la frase, alguien ya lo sintió. Yo podría decir “el baile nos revivía”.
Quizás el tiempo no fue suficiente para mostrarte mis mejores pasos. Y sé que a veces le erramos en un 2-1, y sentimos vergüenza, y después nos reímos… y empezamos otra vez… parejos: a la derecha, a la izquierda, a la derecha, a la izquierda…
Siempre me gustaban los finales… siempre llegamos a los finales, agotados, pero satisfechos. Satisfechos de haber estado juntos, unidos… en pareja.
El baile en pareja es como una relación. Se necesita voluntad de ambos para que el baile sea fluido y duradero.
Me encantaba cuando me invitabas a bailar. Era muy considerado de tu parte. Me gustaba cuando me soltaba y me sentía segura, con ganas de que ese momento no terminara nunca. Creo que eran nuestros momentos de conexión, de recordar la primera vez, y aunque los últimos no fueron como los primeros… todos tuvieron su toque especial.
Disfruté los momentos de roce sin querer que a menudo se fueran volviendo más intencionales. Los primeros con una intención diferente a la de los últimos… dolorosa y necesitada.
Me acuerdo de haberte dicho, y que vos también me hayas dicho “hemos perdido la práctica, ¿qué nos pasó?” ¿Qué nos pasó? ¿Por qué dejamos que se perdiera? En algún momento tuvimos la esperanza de retomarla pero cada vez esa esperanza se iba desvaneciendo hasta llegar al punto en que bailar era efecto de nuestras costumbres.
Siempre te quejaste de mi forma de expresarme, quizás porque creías que quería parecer culta. La verdad es que me expreso así… y ahora más que nunca creo que me vayas a entender al leer… si es que lo haces. Lo hago porque sí, porque es lo último que tal vez pueda decirte y siempre quise hacerlo. Sería un error no liberarlo.
También decirte que, voy a estar esperando, a lo clásico, un próximo “¿me concede esta pieza?”


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