07 mayo 2014

Una noche en...

Soledad. ¿Acaso era una coincidencia que se llamara así?... Vivía sola, y esa noche, ella se encontraba en su habitación como de costumbre. Alumbrada con la luz tenue de su lámpara encima de la mesa de luz, miraba la televisión. Buscando canales mas interesantes que los de cocina, los de deportes o chusmeríos. Haciendo zapping a los canales y a su vida misma. A su lado, un par de revistas que nunca leyó, porque nunca le interesaron, y un café por la mitad que ya se había enfriado. Una imagen aburrida para cualquiera que se lo imagine... Pero ella no lo veía así, y su rostro lo delataba. Su sonrisa: pícara como la de una niña de cinco años. Su sonrisa que transmitía uno de los mayores enigmas de su vida... y sus ojos, tan grandes como todos los días... ansiosos y entusiasmados por descubrir más... prontos para sorprenderse. Nadie lograba entenderla. La verdad es que... yo sí entendía su sonrisa. Pocos tienen la suerte de poder ser como Soledad... que por más que estén solos físicamente, sienten como en su cabeza, los invade una multitud de cosas que te acompañan. Son esas "cosas" que te ayudan a pasar por alto la rutina.

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